(El Espectador) Sectores lácteo y azucarero, unidos contra un futuro amargo

Por: María Alejandra Medina C. / @alejandra_mdn

Productores e industriales de la leche, la carne y el azúcar permanecen en vilo: el destino de las conversaciones sobre un TLC con dos potencias mundiales en esos productos, Australia y Nueva Zelanda, quedará en manos del nuevo gobierno.

Han sido varias las veces en que los productores y los industriales del sector lácteo han estado en orillas distintas: por el precio que se debe pagar a los primeros o por la forma como los segundos deberían comprar los excedentes de producción, por ejemplo. Pero en esta ocasión la noticia es el consenso. El motivo es la preocupación que les causa un eventual tratado de libre comercio con dos de los cuatro estados que aspiran a ser asociados de la Alianza del Pacífico: Australia y Nueva Zelanda. Se trata de un acuerdo que, de concretarse, según los privados, “implicaría una cuenta regresiva” para la “desaparición” del sector lácteo colombiano.

Esos países de Oceanía son potencias en producción de leche y carne. En una carta enviada en junio al presidente Juan Manuel Santos, los gremios de los productores, Analac, Fedegán y Fedecooleche, y el de la industria, Asoleche, le pidieron al Gobierno excluir su sector de la negociación, por las claras desventajas con las que entraría Colombia. Mencionaban factores como que Nueva Zelanda es “el mayor productor y exportador de leche y derivados lácteos”. Entre 2016 y 2017, dicen, las compañías de ese país procesaron 6,5 veces el volumen de leche cruda que se acopia aquí. Además, su productividad (litro por vaca al día) triplica el promedio de nuestro país.

A comienzos de julio, en vísperas de la quinta ronda de negociaciones entre la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile) y los aspirantes a ser asociados al bloque (Canadá, Singapur, Australia y Nueva Zelanda), se conoció otra carta. Esta era del Ministerio de Agricultura y estaba dirigida al de Comercio. El jefe de la cartera rural, Juan Guillermo Zuluaga, le señaló a su compañera de gabinete, María Lorena Gutiérrez, la necesidad de excluir al sector lácteo. Abrir el mercado expondría a los nacionales a riesgos de sobreoferta, una caída en los precios e incluso una problemática social en zonas rurales. Zuluaga habló también del sector cárnico y del azucarero.

Australia, dice el ministro en su misiva, produce el triple de carne que Colombia y, si bien Nueva Zelanda produce menos, exporta 40 veces el volumen que nuestro país vende en el exterior. Además tiene admisibilidad sanitaria en mayor número de mercados. Para los azucareros, la desventaja sería con Australia, el tercer exportador de este producto en el mundo. El país candidato a estado asociado produce, en volumen, más del doble de azúcar que Colombia. El ministro expresa que no considera conveniente abrir cupos de importación ni reducir aranceles.

La más reciente ronda de negociaciones se llevó a cabo la semana pasada en Ciudad de México. El acceso al mercado de bienes fue sólo uno de 17 grupos temáticos. En vista de que quedaron asuntos pendientes habrá una sexta reunión, en Nueza Zelanda. “Antes de la próxima ronda de negociaciones, que será a finales de septiembre, deberá definirse el tratamiento en materia de acceso para los productos que aún permanecen pendientes de esta decisión”, dijo el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (Mincit), en un comunicado.

La cartera agregó que “durante la próxima cumbre de presidentes de la Alianza del Pacífico se hará un balance de los avances logrados a lo largo del proceso iniciado en octubre pasado para buscar la asociación de otros países a este bloque económico (…) en las negociaciones, Colombia está cuidando sus intereses estratégicos, pensando en tener un aparato productivo cada vez más competitivo”. Sostiene que hay contacto permanente con el sector privado, tanto con quienes ven conveniente el acuerdo como con aquellos que “han manifestado preocupaciones”.

Entre los productores e industriales hay incertidumbre. Varios de sus representantes estuvieron en México, en “la mesa de al lado”, un espacio para que conocieran “de primera mano en qué van las conversaciones”, dijo el Mincit, que no entregó muchos más detalles debido a que la negociación sigue en curso. Según Jeffrey Fajardo, presidente de Asoleche, los privados fueron informados de que Colombia no presentó ninguna oferta al respecto. Es decir, los sectores “sensibles” no se negociaron ni se excluyeron. Se puso sobre la mesa que el país está en la transición hacia un nuevo gobierno y que habrá que esperar sus determinaciones.

“Hubo una actitud responsable del equipo negociador”, opina Fajardo, pues no se “entregaron estos sectores” por un “afán” de llegar a la cumbre presidencial con una negociación cerrada. Para Javier Ardila, gerente de Analac, la situación es “muy preocupante. Colombia de esta negociación no gana nada”. Afirma que, debido a que no se ha fijado una posición, se mantienen la angustia y la incertidumbre. Tanto Fajardo como Ardila señalan las palabras del presidente electo, Iván Duque, quien ha sostenido que en su gobierno no se firmarán nuevos TLC. “Pero desconocemos si hay algún compromiso o presión política internacional para que Colombia ceda a la pretensión de cerrar esta negociación”, dice Ardila.

Después de la quinta ronda, Asocaña insistió en que “en materia arancelaria, el único ganador sería Australia, pues Colombia sí tendría que reducirle el arancel a ese país a cambio de nada, ya que Australia no cobra arancel a ningún país”. Su presidente, Juan Carlos Mira, añadió: “Hay mucho en juego en estas negociaciones, por lo que el gobierno actual no debe acelerar su cierre, afectando innecesariamente la producción de diversos sectores”.

Quienes han seguido la negociación ven posible que Australia y Nueva Zelanda se paren de la mesa en caso de que los sectores sensibles para Colombia sean excluidos. Un experto en relaciones internacionales consultado por este diario resaltó que nuestro país no tiene una fuerte tradición comercial con los del sudeste asiático. Según él, no firmar este acuerdo “retrasaría” un poco esa convergencia, pero no impediría que siga habiendo acercamientos entre la Alianza del Pacífico y los países que aspiran a ser asociados, en temas de inversión, cooperación o turismo. El hecho de que no sean estados miembros del bloque permitiría que esa relación pueda ser más flexible.

El desenlace de esta historia quedará en manos del próximo gobierno y del anunciado ministro de Comercio, José Manuel Restrepo. En una situación similar está México, que acaba de elegir como presidente a Andrés López Obrador. Las posibilidades son múltiples, pero los privados que han expuesto sus reparos esperan que sus sectores queden a salvo, así como los 1,5 millones de empleos que, según el Minagricultura, generan la producción de leche, carne y azúcar.

Tomado de: El Espectador

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