(Informe SIA #37) Colombia en el marco de las nuevas dinámicas comerciales

SIADefinitivo

En los últimos años los procesos de globalización de la economía han permitido incrementar el intercambio de mercancías y un crecimiento del comercio a partir de transporte, telecomunicaciones, procesos de liberalización comercial y estandarización de normas y procedimientos a nivel internacional. En este sentido, se supone que los Tratados de Libre Comercio (TLC) funcionan como una medida de crecimiento económico que permite los beneficios empresariales, el desarrollo de nuevos procesos de apertura  y de integración regional ligado a la eficiencia portuaria de los países  (Universidad del Rosario, 2006). Adicionalmente, se presume que su objetivo debe ser maximizar el bienestar nacional  de las partes participantes, corregir las ineficiencias en términos de intercambio, aprovechar las ventajas potenciales para el sector agrícola e industrial y acceder a un mayor número de consumidores; asimismo plantean bondades como la reducción de barreras arancelarias para aumentar la competitividad.

Colombia ha suscrito TLC con México (2011), Chile (2009), Triángulo Norte de Centroamérica (2009), Asociación Europea de Libre Comercio (2011),  Canadá (2011), Estados Unidos (2012), Unión Europea (2013), Alianza del Pacífico (2016), Corea del Sur (2016) y Costa Rica (2016)[1]. Estos tratados hacen que los países sean vulnerables a los cambios que se presenten en las economías y se amplíen las brechas que existen en las estructuras económicas, políticas, institucionales y sociales de cada una de estas. Además se renuncia a la posibilidad de mejorar variables internas como la productividad, investigación, el desarrollo de capital humano y el desarrollo de capital social.

Un ejemplo de cómo los acuerdos hacen vulnerables a los países han sido los cambios tras la crisis financiera de 2008. El 2015 fue denominado por el Fondo Monetario Internacional como el más difícil desde la crisis con un crecimiento proyectado de 2,8% (Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, 2015) que finalmente fue de 2,4% (Banco Mundial, 2016), donde se vieron afectados tanto países en desarrollo como desarrollados por la caída de los precios de distintas materias primas y la desaceleración de la economía China que actualmente es la segunda economía del mundo y el mayor comprador de materias primas. La inestabilidad de los mercados y de la economía, hace que en el caso de China, su desaceleración económica desestabilice a los países exportadores de commodities como América Latina, que para 2015 registró una contracción de 0,3%.

En este contexto la balanza comercial del país se ha visto fuertemente afectada tanto por la desaceleración de la economía mundial como por las políticas implementadas internamente, que no han favorecido un aumento en la rentabilidad de la producción ni mucho menos un escenario favorable para la industria. Como se puede observar en la Gráfica 1, a partir de 2012 las exportaciones del país han disminuido progresivamente: entre 2013 y 2015 las exportaciones cayeron  aproximadamente US$ 23.132 millones[2]; contrario en las importaciones se observa que aumentaron de forma progresiva entre 2010-2014 y se redujeron para 2014-2015. 

Gráfica 1. Balanza Comercial de Colombia 2010 – 2015 (cifras en millones de dólares FOB)

grafisia1

En el caso de las exportaciones, desde 2012 han estado lideradas por el sector de combustibles que a su vez ha sido jalonado por el sector petrolero y la producción de los derivados de carbón como hulla, coque y briquetas. Sin embargo, para 2015 el crecimiento, con respecto a los años anteriores, ha disminuido en todos los productos que componen el sector a excepción de abonos en bruto que mantuvo su participación entre 2014-2015 en 34,1%. Para el sector agropecuario, manufacturero y otros sectores, la situación no es nada favorable porque su participación es cada vez más baja en las exportaciones, como se observa en la Gráfica 2.

Gráfica 2. Exportaciones 2011-2015 (millones de dólares FOB)

grafisia2

Gráfica 3. Tasa de crecimiento del componente Combustibles 2011-2015

grafisia3

En el caso de la exportación de combustibles, que es el sector más representativo en la caída de exportaciones para lo corrido del año (enero/junio-2016), sus ventas externas con respecto al mismo período del año anterior han caído para abonos en bruto 36,6%, menas y desechos de metales 24,5%,  hulla coque y briquetas 18,7%, petróleo 44,4%, gas natural y manufacturado 96,7%, corriente eléctrica 86,5%, metales no ferrosos 23,4%.

En las importaciones aunque aún se sigue observando una alta dependencia en el sector manufacturero, para el año anterior tuvieron una reducción del 14%; en lo corrido de 2016 las importaciones han caído en 25,1% en comparación al 6,6% para el mismo período del año anterior.

Gráfica 4. Importaciones 2011-2015 (millones de dólares CIF)

grafisia4

La caída de las importaciones no es reflejo de una diversificación de la base productiva en el país, como se mencionó anteriormente. Esta situación responde a la desaceleración de la economía y un debilitamiento en los precios de materias primas a nivel mundial (cambios exógenos) y a un ajuste de la demanda agregada por un déficit en cuenta corriente (cambios endógenos), afectando también a las exportaciones al ser uno de los principales componentes de ventas externas. El estado de la economía mundial y la débil política económica del país por el poco aprovechamiento del auge minero que permitiera la distribución de ganancias a sectores productivos de la economía y una diversificación de la base exportadora ha dejado al país con un déficit comercial para 2015 de US$15.907 millones FOB y de US$5.454 millones FOB entre enero-mayo de 2016.

Dinámicas actuales de comercio

Actualmente los procesos de globalización y las formas de comercio están cambiando y ocupa un papel importante en el tema de las Cadenas Globales de Valor (CGV) que son la utilización por grandes multinacionales de la abundancia y grado de calificación de la mano de obra o de diferentes ventajas productivas (localización, disponibilidad de comunicaciones etc) y que ha convertido una gran parte del comercio internacional en un comercio intrafirmas, intraindustrial  o dentro de un mismo conglomerado económico posibilitadas por el fraccionamiento geográfico de la producción.

Lo anterior no implica que el país no pueda incorporarse a una CGV, pero sí, que el valor agregado que tendría por la integración sería menor al ser dependiente del comercio de materias primas y tener un sector industrial rezagado que no es capaz de generar una producción  de bienes intermedios, dada la falta de garantías brindadas por el gobierno a empresarios y productores.

El panorama del país sigue siendo desfavorable: en diez años se han puesto en vigencia diez TLC de los cuales tres han entrado en vigencia este año.  Con esto y en un escenario de cambios en las formas de comercio y la poca adaptabilidad que el país ha tenido frente a los tratados comerciales, dadas las desventajas que produce la eliminación o reducción de aranceles, subsidios a algunos sectores de la economía y capacitación del personal, el país continuará fuertemente atrasado y sin sectores productivos que dinamicen la economía por falta de concertación política e instituciones que fomenten la producción y la integración interregional, donde se permita fortalecer el mercado interno para lograr encadenamientos productivos que diversifiquen la producción y promuevan la competitividad.

El déficit de la balanza comercial generado, entre otros, por los distintos aspectos mencionados anteriormente afecta directamente el desempeño de la cuenta corriente. En 2014 el déficit en esta cuenta fue de 5,2% como proporción del PIB que obedeció a la fuerte caída del precio del petróleo, en 2015 del 6,4%  y en el primer trimestre del año llegó al 5,6%. Al respecto, en julio de 2014  en entrevista con la Revista Dinero el Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas al hablar del déficit en cuenta corriente afirmó que:

“Yo no estoy preocupado con eso, porque francamente el déficit está en 3,4% del PIB; eso lo financiamos con inversión extranjera directa. No es una cifra alta. Si estuviésemos por encima de 4% del PIB y lo estuviéramos financiando con capitales de corto plazo, yo me preocuparía, pero estamos en una cifra que es muy aceptada en el mundo en desarrollo. Insisto, no estoy muy preocupado respecto a la cuenta corriente”. (Cárdenas, 2014)

Adicionalmente resaltó que la reducción de inversiones iba a depender de lo que pasará con los ingresos petroleros, y que este era el reto del país “mantener el dinamismo de la producción de petróleo, impedir que caiga la producción de petróleo”.

Finalmente los objetivos plateados por los TLC, que pretenden mejorar crecimiento y desarrollo, han fallado en el país porque ha generado más volatilidad en los términos de intercambio, no ha contribuido a maximizar el bienestar nacional, ni ha favorecido al sector agrícola e industrial y la reducción de aranceles no ha sido un determinante que favorezca la competitividad. Contrario a esto, con las pérdidas que han dejado los TLC al ser en su mayoría de carácter vertical, las dinámicas de comercio actual y la dependencia que implantó y aceptó el gobierno del auge minero sin generar un importante valor agregado, esperar que las inversiones sean promovidas por el mismo sector y no preocuparse por el déficit en cuenta corriente, es condenar a los pequeños, medianos y algunos grandes empresarios, productores, consumidores y al país en general al subdesarrollo, con escasa inversión en innovación, investigación y desarrollo de capital humano y social.

[1] Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, acuerdos vigentes http://www.tlc.gov.co/publicaciones.php?id=5398; Organization of American States, Foreign Trade Information System http://www.sice.oas.org/ctyindex/col/colagreements_s.asp

[2] Cifras en millones de dólares FOB

Posted in Destacados, Informe SIA and tagged , , , , , , , , , , , , .

Deja un comentario