¿Por qué insisten en el TLC?

El gobierno de EEUU postergó indefinidamente el trámite del TLC. La prórroga del ATPDEA se embolató y, en el mejor de los casos, la aprobación se haría por unas pocas semanas más. El gobierno de Santos, que tantas esperanzas tenía en el tratado, está preso de la confusión y sus funcionarios hacen declaraciones a la loca: desde que esperarán un año más, hasta que no hay que derramar lágrimas y atribuye esté fracaso temporal a las rencillas por asuntos menores entre demócratas y republicanos por asuntos menores.

En realidad el gobierno colombiano no interpreta correctamente lo que está sucediendo. La crisis mundial ha paralizado la agenda mundial del libre comercio y Estados Unidos que sufre un desempleo record en décadas, se inclina hacia el proteccionismo y sólo quiere tratados que le impliquen nuevas y sustanciales ganancias. Obama quiere retomar la iniciativa comercial, pero al mismo tiempo resguardar su alianza con los sindicatos de EEUU que son pieza clave en su futura reelección.

Los ecos de la catástrofe humanitaria que se vivió durante el gobierno de Uribe todavía resuenan en Washington y saben que Santos jugó un papel clave en el gobierno anterior. Lo han dicho en todos los tonos: no bastan declaraciones de buenas intenciones sino que quieren pruebas visibles de cambio en la situación. Su reciente preocupación sobre las bandas criminales en todo el país, muestra que van a encontrar en esto un nuevo pretexto para fortalecer su intervencionismo.

Los problemas del oriente próximo son de extraordinaria gravedad para el Imperio y sobre esto deben también intentar acuerdos bipartidistas sobre los pasos a seguir; esto tiene prioridad máxima dentro de la política exterior de EEUU

La idea de que el ATPDEA representa ventajas unilaterales para Colombia se ha vendido ampliamente en Washington y el fracaso de la lucha contra los cultivos ilícitos ha despojado a esté mecanismo de credibilidad para los gobernantes de ese país, que no le ven eficacia pues el tráfico sigue y aumenta. Ahora los halcones piden que Colombia otorgue nuevas ventajas para equilibrar las del ATPDEA y por eso se ha hablado de una posible renegociación del TLC a la cual aun los más obsecuentes defensores del tratado han rechazado, como si todavía tuviéramos algo que perder.

En realidad hay que abrir nuevamente el debate. En su momento incluso los gremios más librecambistas dijeron que el TLC había quedado mal negociado. Las desventuras de este tratado deben llevar a la conclusión de que no conviene a Colombia y replantear completamente su contenido. Tantas desventajas ha tenido Colombia en su relación con EEUU que no puede aceptarse sino un acuerdo comercial que otorgue claras preferencias a Colombia, que le permitan proteger su mercado interno, que resguarden sus posibilidades de industrialización y que no la encadenen a la eterna exportación de productos básicos.

Lo que está en juego no es simplemente el TLC y el ATPDEA sino el modelo de desarrollo. Si el gobierno sigue apostándole al modelo de libre comercio y sigue renunciando al fortalecimiento de la economía interna, vamos a tener juntas todas las desventajas del TLC, sin siquiera la zanahoria ilusoria del acceso al “mercado más grande del mundo”.

* Recalca congrega a las principales organizaciones sociales y sindicales del país, para coordinar las estrategias de educación, divulgación y movilización frente a los Tratados de Libre Comercio y el modelo económico que impulsa el gobierno nacional.

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